Sobre las islas

Islas Galápagos

Un archipiélago volcánico en el océano Pacífico, a 972 km de la costa de Ecuador: trece islas grandes, nueve medianas y más de cien islotes y rocas que atraviesan la línea ecuatorial. Patrimonio de la Humanidad desde 1978 y el laboratorio vivo que inspiró a Charles Darwin.

Tortuga gigante de Galápagos comiendo pasto

Un archipiélago a la deriva de tres corrientes

Las islas Galápagos, también llamadas archipiélago de Colón, son un conjunto de trece islas grandes, nueve medianas y más de cien islotes y rocas de menor tamaño en el océano Pacífico, a 972 km de la costa continental de Ecuador. Junto con el archipiélago malayo, son de los pocos en el planeta con territorio tanto en el hemisferio norte como en el sur: la línea ecuatorial cruza el extremo norte de la isla Isabela.

Su ubicación en la confluencia de tres corrientes oceánicas —la fría de Humboldt, la cálida de Panamá y la profunda de Cromwell— explica buena parte de su biodiversidad. Especies de climas fríos y cálidos conviven en el mismo archipiélago, algo excepcional en la línea ecuatorial.

Distancia a Ecuador continental
972 km
Islas grandes (más de 10 km²)
13
Islas medianas (1 a 10 km²)
9
Islotes y rocas menores
más de 100

Un hallazgo por accidente

Las islas fueron descubiertas en 1535 por la tripulación del fray Tomás de Berlanga, que navegaba hacia el Perú cuando las corrientes arrastraron su embarcación mar adentro. En su carta al rey Carlos V, Berlanga describió una tierra que no esperaba encontrar: «muchos lobos marinos, tortugas, iguanas, galápagos».

Muchos lobos marinos, tortugas, iguanas, galápagos.

Fray Tomás de Berlanga, carta al rey Carlos V, 1535

De esa última palabra, galápago —el término antiguo del español para tortuga— nació el nombre del archipiélago. Coincide, además, con la palabra española para un tipo de silla de montar cuya forma recuerda al caparazón de la tortuga gigante: una coincidencia que probablemente no sea casual, dado que Berlanga usó el término junto a «tortugas» para distinguir a las marinas de sus enormes contrapartes terrestres.

El viaje que reescribió la biología

En 1835, Charles Darwin desembarcó en el archipiélago durante el viaje del HMS Beagle. Tenía 26 años. Observó que los pinzones y las tortugas gigantes cambiaban de forma de una isla a otra, y esa pregunta lo persiguió durante más de veinte años hasta convertirse en la teoría de la evolución por selección natural, publicada en El origen de las especies en 1859.

Desde entonces, las Galápagos son estudiadas como un laboratorio evolutivo en marcha: un lugar donde los procesos que explican el origen de las especies todavía pueden observarse, no solo reconstruirse.

Geología: el segundo archipiélago volcánico más activo del planeta

La formación de la primera isla ocurrió hace más de cinco millones de años, resultado de la actividad tectónica sobre un punto caliente del manto terrestre. Las islas más recientes, Isabela y Fernandina, todavía están en proceso de formación: la erupción más reciente registrada fue en 2020.

Galápagos es el segundo archipiélago con mayor actividad volcánica del mundo, solo superado por Hawái. Los volcanes más activos son Cerro Azul y Sierra Negra en Isabela, Marchena, y La Cumbre en Fernandina, uno de los más activos del planeta.

El Parque Nacional Galápagos

El 4 de julio de 1959, un decreto ejecutivo declaró parque nacional al 97 % de la superficie terrestre del archipiélago, para conmemorar el centenario de la publicación de El origen de las especies. Fue la primera área protegida de Ecuador. El decreto excluyó de la reserva las tierras ya pobladas por colonos y las que el Estado hubiera legalizado con anterioridad.

Creación del Parque Nacional
4 de julio de 1959
Superficie terrestre protegida
97 %
Superficie del Parque Nacional
7.970 km² (solo parte terrestre)

Para ordenar el territorio, la Dirección del Parque Nacional Galápagos zonificó las 330 islas, islotes y rocas del archipiélago en tres categorías: zonas de protección absoluta, sin impacto humano conocido; zonas de conservación y restauración de ecosistemas, con algún grado de alteración; y zonas de reducción de impactos, en la periferia adyacente a áreas urbanas o agropecuarias.

Patrimonio de la Humanidad

La UNESCO inscribió a las islas Galápagos en la Lista del Patrimonio Mundial en 1978, bajo los criterios (vii), (viii), (ix) y (x): un sitio natural único por su valor en vida silvestre, sus procesos geológicos activos, y ejemplos excepcionales de evolución de ecosistemas y hábitats para la conservación in situ de la diversidad biológica.

El reconocimiento no premia solamente un paisaje: premia un laboratorio evolutivo todavía en marcha, con procesos que no se repiten en ningún otro lugar del planeta.

Administración: una provincia de Ecuador

El 12 de febrero de 1832, bajo la presidencia de Juan José Flores, las islas Galápagos fueron anexadas a Ecuador. Desde el 18 de febrero de 1973 constituyen una provincia, dividida en tres cantones que llevan el nombre de sus islas más pobladas: San Cristóbal, Santa Cruz e Isabela.

Solo cinco islas tienen algún tipo de asentamiento humano. Santa Cruz, la más central del archipiélago, concentra el mayor desarrollo comercial y de transporte. San Cristóbal es la capital provincial y sede de la mayoría de dependencias gubernamentales. Isabela, la isla más grande y una de las más diversas, ha desarrollado en años recientes un ecoturismo con fuerte participación local. Floreana, la primera isla habitada del archipiélago, no supera los 120 habitantes. Baltra, árida, recibió una base aérea estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial y hoy pertenece casi en su totalidad al Sistema Nacional de Áreas Protegidas.

Una biodiversidad que no existe en ningún otro lugar

Más de 45 especies de aves endémicas, 42 de reptiles, 15 de mamíferos y 79 de peces viven en Galápagos. La flora endémica alcanza las 500 especies entre plantas vasculares, briofitas y algas. Las tortugas gigantes, que dan nombre al archipiélago, tortugas marinas, iguanas marinas, delfines, tiburones martillo, ballenas, fragatas, cormoranes no voladores, albatros, leones marinos y pingüinos comparten un territorio donde la fauna convive con el ser humano sin miedo.

Existían originalmente 14 especies de tortugas gigantes. La depredación de piratas y balleneros durante el siglo XVIII provocó la extinción de tres; las erupciones del volcán La Cumbre, en Fernandina, acabaron de forma natural con la especie de esa isla.

El adiós del Solitario George

El Solitario George, único ejemplar conocido de la tortuga gigante de Pinta (Chelonoidis abingdonii), fue descubierto en total soledad en su isla en 1971. Desde entonces, la Dirección del Parque Nacional Galápagos centró esfuerzos en conseguir su reproducción para salvar la especie. George murió por causas naturales el 24 de junio de 2012, en el Centro de Crianza de Tortugas Gigantes de Santa Cruz, tras 40 años de cautiverio.

Su historia terminó en silencio, pero convirtió a Galápagos en el símbolo mundial de todo lo que todavía se puede proteger. Ese trabajo sostenido mantiene hoy en buen estado el 95 % de la flora y fauna originalmente registradas.

Cuándo visitar

El archipiélago puede visitarse durante todo el año. La temporada templada, entre diciembre y mayo, ofrece cielos despejados y sol intenso, aunque las Galápagos no tienen un clima tropical a pesar de estar sobre la línea ecuatorial: las temperaturas oscilan entre 21 y 30 °C, con lluvias escasas. La temporada seca, entre junio y noviembre, trae temperaturas más bajas pero las mejores condiciones para el buceo en la reserva marina.

Temperatura
21°–30 °C (69°–84 °F) todo el año
Estación templada
Diciembre a mayo
Estación seca
Junio a noviembre

Un viaje a lo esencial

En Galápagos hay iguanas que no solo trepan rocas, sino que bucean; pingüinos que desafiaron el mapa y viven en pleno trópico; cormoranes que renunciaron a volar; y tortugas que parecen tener la paciencia del tiempo. Es un enigma viviente, y también un modelo mundial de turismo sostenible: cada visita cuenta, y cada visita tiene sentido.