Punta

Punta Cormorán

Punta Cormorán, en el extremo norte de la isla Floreana, reúne en un recorrido corto dos playas que parecen de mundos distintos. La visita comienza en una playa de arena verdosa, teñida por cristales de olivino de origen volcánico.

Isla Floreana

Punta Cormoran

Detrás se extiende una laguna salobre donde los flamencos filtran el fondo en busca de pequeños camarones, acompañados por patillos, teros reales y aves playeras. El sendero sube luego por una ladera baja entre árboles de palo santo y desciende a la Playa de Harina, de arena blanca de coral tan fina que parece polvo. Allí anidan las tortugas prietas y las rayas se deslizan por las aguas poco profundas. Es también uno de los rincones de Galápagos con mayor diversidad de plantas, algunas de ellas endémicas de esta zona de Floreana.

Dos playas, dos orígenes

Punta Cormorán ocupa el extremo norte de la isla Floreana. En un recorrido corto, el sitio reúne dos playas que no se parecen en nada: una de arena verdosa, nacida del interior de un volcán, y otra de arena blanca y finísima, hecha de coral. Entre ambas, una laguna salobre y una ladera baja completan uno de los paisajes más variados de la isla.

La playa verde

La visita comienza en la playa donde se desembarca. Su arena tiene un tono verde oliva. Ese color se debe a los cristales de olivino, un mineral rico en magnesio y hierro que se forma en las profundidades, mientras el magma todavía está bajo tierra.

Mirada de cerca, la arena deja ver pequeños granos verdes entre otros más oscuros: una huella visible del origen volcánico de la isla.

La laguna de los flamencos

Detrás de la playa verde se extiende una laguna de agua salobre, que se alimenta de las mareas. Es el gran atractivo del sitio: aquí pueden verse flamencos, Phoenicopterus ruber, caminando por el agua poco profunda y filtrando el barro del fondo en busca de pequeños camarones. Su color rosado resalta contra la vegetación seca de la orilla.

Los flamencos de Galápagos son pocos y se reparten entre unas cuantas lagunas del archipiélago, y esta es una de las mejores para verlos. A su alrededor, la laguna reúne a otras aves: patillos, teros reales de patas largas, y aves playeras que recorren la orilla. Observar en silencio y desde el sendero permite que sigan con su actividad sin alterarse.

Información esencial

Identidad
Punta Cormorán, sitio de visita de la isla Floreana
Ubicación
Extremo norte de Floreana
Playa verde
Arena verde oliva por cristales de olivino de origen volcánico
Laguna
Laguna salobre que se alimenta de las mareas, frecuentada por flamencos
Flamenco
Flamenco (Phoenicopterus ruber), que filtra el fondo de la laguna en busca de pequeños camarones
Aves de la laguna
Patillos, teros reales y aves playeras
Sendero
Sendero corto entre la playa verde, la laguna, una ladera con palo santo y la Playa de Harina
Plantas
Uno de los rincones de Galápagos con mayor diversidad de plantas, algunas endémicas de esta zona de Floreana
Playa de Harina
Arena blanca de coral pulido, tan fina que parece harina
Tortuga prieta
Tortuga prieta (Chelonia mydas agassizii), que anida en la Playa de Harina
Rayas
Varias especies de rayas en las aguas poco profundas de la Playa de Harina
Llegada
Por mar, con desembarque en la playa verde
Conducta
No entrar al agua en la Playa de Harina y no pisar la arena por encima de la línea de la marea alta

Una ladera de palo santo

Desde la laguna, el sendero sube por una ladera baja de tierra volcánica, entre árboles de palo santo de troncos claros y otros arbustos de la zona seca. Punta Cormorán es uno de los rincones de Galápagos con mayor diversidad de plantas, y algunas de ellas sólo crecen en esta parte de Floreana. En la vegetación pueden aparecer pinzones, reinitas amarillas y papamoscas, y desde lo alto se ve la laguna con las dos playas a cada lado de la punta.

La Playa de Harina

Al otro lado de la ladera aparece la segunda playa, completamente distinta de la primera. Su arena es blanca y tan fina que, al tocarla, se siente como harina. No viene de un volcán, sino del mar: está formada por coral pulverizado y pulido.

Esta playa es un lugar de anidación de la tortuga prieta, Chelonia mydas agassizii, la tortuga verde de Galápagos. Las hembras salen del mar para enterrar sus huevos en la arena seca, por encima de la línea que alcanza la marea alta, y a veces pueden verse cerca de la orilla. En las aguas poco profundas se deslizan varias especies de rayas, que encuentran en la arena fina un lugar donde descansar y enterrarse.

Mirar desde la orilla

La Playa de Harina se disfruta desde la orilla. No se entra al agua, para no pisar a las rayas que descansan enterradas en la arena, y no se camina por encima de la línea de la marea alta, donde pueden estar los nidos de las tortugas. Desde el borde del agua pueden verse las siluetas de las rayas moviéndose sobre el fondo claro.

El agua de la playa verde

De regreso en la playa verde, cuando las condiciones del mar lo permiten, el agua ofrece la posibilidad de hacer snorkel cerca de la orilla. Pueden aparecer tortugas prietas, lobos marinos y peces de arrecife. Fuera del agua, piqueros de patas azules pueden verse lanzándose al mar desde el aire. Ninguna de estas presencias está asegurada: cada visita muestra una combinación distinta.

Una visita dentro del área protegida

Punta Cormorán forma parte del área protegida de Galápagos. Permanecer en el sendero, observar a los flamencos en silencio y a distancia, no entrar al agua en la Playa de Harina, no pisar la arena por encima de la marea alta, no tocar ni arrancar las plantas y no llevarse arena ni dejar residuos es la conducta esperada, para que el lugar conserve la vida que lo distingue.

Preguntas frecuentes